Dña. Karmele Llano
PREMIO NAIDER Sostenibilidad y Lucha contra el Cambio Climático
¿Cuáles son tus principales proyectos en la actualidad?
Ahora, con Internacional Animal Rescue, estamos realizando un nuevo centro en la isla de Java especializado en las especies de primates más castigadas, como son los chimpancés y los loris. A nivel personal, colaboro con el Centro de Rescate de Orangutanes, que consta de una comunidad de más de 400 individuos que provienen principalmente del tráfico ilegal y de las plantaciones de palma. El principal problema de este centro es que el coste del cuidado de esta especie es más elevado; a ello se le une que cada vez llegan más ejemplares y cada vez es más difícil liberarlos a la naturaleza porque cada vez queda menos selva.
¿De dónde llegan los orangutanes del centro?
Principalmente provienen de las plantaciones de palma, cada vez más abundantes en la zona, en el bosque primario, el hábitat de éstas y otras muchas especies. Cuando el orangután u otras especies no tienen superficie donde vivir invaden las plantaciones, teniéndose que alimentar del fruto de la palma. Ello es visto por los trabajadores y los jefes de las plantaciones como una amenaza y tratan de deshacerse de ellos.
¿Cuál es el motivo de la proliferación de estas plantaciones?
Hace diez años empezó a haber plantaciones de aceite de palma en Borneo; en Sumatra llevan unos cuantos años más. En estos años, el nivel de deforestación de selva primaria ha crecido a pasos agigantados, llegándose a considerar Indonesia uno de los países con mayor deforestación de bosque primario. Se habla de dos millones de hectáreas deforestadas por año, lo que supone unos 300 campos de fútbol a la hora. Esta deforestación es causada por la plantación de aceite de palma empleado en países desarrollados para productos alimenticios –helados, pasteles…-, productos cosméticos, pero sobre todo para la realización de biocombustibles.
¿Los biocombustibles no son entonces tan ecológicos como se los presenta?
En la isla de Borneo más del 50% de la selva ha desaparecido, lo que implica que más del 90% del hábitat del orangután ha sido arrasado. Y nos encontramos al principio: Hay unas 6,5 millones de hectáreas de plantaciones en Borneo y para el año 2025 van a ser 24 millones. Es una industria creciente y el monocultivo no solo hace daño al orangután, sino también a un ecosistema único con una biodiversidad exclusiva; estas selvas son uno de los pulmones del planeta. Se supone que el biocombustible nos está ayudando a combatir el cambio climático y a creernos más ecológicos, pero la realidad es muy distinta. El daño que están haciendo es mucho más grave que el efecto invernadero; es un daño
irreparable. Esas selvas que se están talando nunca más serán selvas primarias; en términos de biodiversidad el orangután es una de las especies emblemáticas que viven en este ecosistema, uno de los grandes simios y nuestros primos genéticos, por lo que deberíamos tener una mayor conciencia social para salvar esta especie. Y no es solo el orangután, es todo un ecosistema con un montón de especies de mamíferos, de aves, de reptiles, de insectos y plantas, y todo ello se está arrasando para dar lugar a lo que llamamos BIOcombustibles.
¿Es favorable este negocio para el desarrollo de la población?
Las compañías aceiteras, de aceite de palma, están utilizando estas plantaciones mediante un trato a nivel de gobiernos locales, es decir, ni siquiera a nivel de gobierno central. El comercio del aceite de palma a día de hoy no ha mejorado en absoluto la situación económica del país, lo único que han conseguido aumentar es la corrupción en la zona. Los gobernadores locales únicamente quieren engordar sus fondos en los años de gobierno, 10.000 hectáreas de terreno se pueden convertir en plantaciones sin necesidad de ningún permiso, sin pasar por el gobierno central. No hay evaluaciones de impacto ambiental y si las hay se falsifican, en lugares que hay selva primaria se dice que hay bosque secundario. Por ello, no es un recurso, está aumentando la pobreza. Además, estas compañías son casi todas extranjeras, la mayoría de malasia o de china, y son ellas las únicas que obtienen beneficio. La población es despojada de sus tierras y ni siquiera se les permite continuar con sus cultivos sostenibles. Ahora dependen totalmente de la palma, pero porque lo único que les queda es trabajar para estas compañías en condiciones precarias, ya no pueden tener sus propios recursos o administrar su propia materia prima. Esto además genera conflictos en la población, por las tierras, entre gente que no quiere venderlas y otros que sí. Pero estas compañías tienen mucho poder y siempre consiguen lo que quieren. Lo realmente frustrante es ver qué futuro les queda a estas poblaciones, ahora mientras que el aceite de palma continúe su producción tendrán por lo menos la posibilidad de trabajar para ellos, pero en el momento que estas tierras ya no sean tan rentables, ¿de que van a vivir?
¿Hay algún tipo de concienciación por parte del Gobierno central de la zona?
El Gobierno central se suele pronunciar en contra cuando las ONG hacen algo de presión. Sobre todo ha ocurrido en la época de incendios; hemos estado con humo denso durante más de dos meses, unos incendios provocados por estas compañías aceiteras para aclarar los terrenos boscosos. Aquí si reconocen el problema, pero nunca dan soluciones o las dan pero sólo a nivel político.
¿Hay corrupción también a la hora de gestionar los parques nacionales de la zona?
Te voy a poner un ejemplo. En la zona de Kalimantan central, la zona de mayor actividad por nuestra parte, que está cercana al parque nacional de Kalionputi, uno de los enclaves donde queda una mayor población de orangutanes, hemos visto cómo han arrasado zonas consideradas parque nacional y han cambiado después las delimitaciones del Parque.