D. José Ángel Cuerda
PREMIO NAIDER Ciudad, Territorio y Sociedad
En los últimos años se ha impulsado un movimiento muy fuerte de municipios comprometidos por promover la sostenibilidad desde lo local y Vitoria-Gasteiz además fue uno de esos ayuntamientos pioneros. Hay quien dice que las ciudades son insostenibles por sí mismas, que ciudad y sostenibilidad son dos términos incompatibles entre sí. ¿Crees realmente que puede existir una ciudad sostenible?
La sostenibilidad es el nuevo paradigma transformador de nuestra forma de ser y de estar en el mundo, de nuestra manera de pensar y de actuar, y la ciudad es una creación colectiva e histórica en respuesta a cómo vivir juntos y alcanzar juntos nuestro bienestar. La ciudad sostenible es así ese horizonte anhelado hacia el que tenemos que avanzar tratando de superar en cada momento sus grandes contradicciones sociales, económicas y ambientales.
Quizá conozcas el libro “Las ciudades invisibles”, de Italo Calvino. Tomando como pretexto una supuesta visita de Marco Polo al emperador Kublai Kan en la que le cuenta las maravillas que ha encontrado en sus diferentes viajes, el autor describe una serie de escenarios idealizados de la forma de vivir en comunidad más avanzada que tenemos los seres humanos, las ciudades. Son retazos, reflexiones e ideas del autor sobre mundos posibles pero imaginarios. ¿Cómo es la ciudad que sueñas o imaginas? ¿Qué características tendría? ¿Alguna ciudad se acerca a esas condiciones?
Todos hemos soñado o imaginado una ciudad ideal. Calvino escribió sobre la ciudad “invisible”, y Cotino sobre la ciudad “imprevista”; Olives nos habla de la ciudad “cautiva” y Borja de la ciudad “conquistada”. Y Richard Rogers (Premio Pritzker de Arquitectura 2007) nos aporta su versión de ciudad ideal: la “ciudad sostenible”, esto es, una ciudad justa, bella, creativa, ecológica, que favorezca las relaciones, compacta y policéntrica, diversa,…
Hablemos un poco del papel de los responsables políticos, papel que has desarrollado además durante años. Especialmente a nivel local, es importante ejercer un fuerte liderazgo para impulsar procesos de cambio. ¿No crees que ese liderazgo ilusionante es algo que echamos en falta en muchos niveles de la gestión pública?
Para avanzar hacia la ciudad sostenible es preciso utilizar adecuadamente los instrumentos que la ciencia, la tecnología o la economía nos ofrecen, pero es fundamental alumbrar una nueva ciudadanía y propiciar una nueva forma de gobernar en todos los niveles. Y es esencial que el Gobierno local realice una función de liderazgo colectivo de la ciudad en la promoción y gestión de políticas públicas dentro de los cánones de la gobernanza, sosteniblidad y subsidiariedad; un liderazgo omnicomprensivo ejercido como “poder cooperativo” (Daniel Innerarity), es decir, como gobierno relacional, transversal, coordinado y promotor de una nueva cultura organizativa y de solidaridad.
Siguiendo con temas municipales. En los últimos meses la corrupción, vinculada principalmente al urbanismo, ha ocupado muchos titulares. ¿Cómo es posible que una sociedad democrática permita, con el consentimiento implícito de la mayoría de la población, situaciones flagrantes de corrupción, que genera además procesos de deterioro ambiental y de desigualdad social?
Creo que hay esencialmente un profundo déficit de ciudadanía, de ciudadanía crítica, participativa y responsable. En gran medida el ciudadano ha optado, o se ha convertido de hecho, en usuario, cliente o consumidor de bienes y servicios públicos o privados, renunciando a su poder político permanente. Su voto, esencial en democracia, se diluye en la urna y es absorbido de forma absoluta por los partidos políticos convertidos, las más de las veces, en aparatos electorales con sus funcionarios ocupando los puestos políticos de responsabilidad. Y en gran medida, me parece, que las fuentes de información para el ciudadano, o son pura propaganda política o están controladas por medios de comunicación en íntima conexión con los poderes políticos. Así la democracia se empobrece y degrada, y la política se crispa y envilece.
Has hablado alguna vez de la banalización de nuestra sociedad y tiene mucho que ver con el modelo de ciudad que propones, que busca un sentido de profundidad en la experiencia de vida en común que es la ciudad. Las formas de ocio, el tipo de cultura, el tipo de movilidad, el tipo de relaciones sociales,….¿dónde percibes esa banalidad?
La ciudad es el escenario de una forma de vida regida en gran parte por una ideología neoliberal, mercantilista, culturalmente homogeneizante y transgresora de toda clase de límites. Se propicia, o se genera de hecho, un individualismo egoísta e insolidario, un consumismo compulsivo en respuesta a necesidades creadas artificialmente por una publicidad asfixiante. El automóvil es el icono de esta sociedad urbana y capitalista, y se fomenta una cultura mediática intrascendente y alienante, convirtiendo a casi todas las cadenas de televisión en auténticas “armas de cretinización masiva”. Y así nuestras ciudades se convierten en archipiélagos urbanos producto de la indiferencia, el desinterés o el rechazo hacia los que no están en mi isla familiar, cultural, religiosa o económica.
Es posible que no existan soluciones mágicas pero, ¿crees que existen vías de solución de este tipo de fenómenos. ¿Quizá por la vía del control y la participación ciudadana? ¿Qué papel ha de jugar la ciudadanía en la toma de decisiones públicas?
Creo que la estrategia clave está en la educación, en la educación en todos los niveles, en todas las edades y en todos los ámbitos y espacios públicos. A ser persona se aprende, a ser ciudadano se aprende, y se aprende durante toda la vida. La educación nos enseña a vivir juntos, iguales y diferentes, libres y responsables, autónomos y solidarios. La educación, como aprendizaje continuo y permanente, es, como nos enseña María Novo, un instrumento de empoderamiento social de los más débiles y una estrategia para el cambio hacia una sociedad más justa a nivel local y mundial. La ciudad, como espacio complejo, diverso y multidimensional de convivencia, es el espacio, el territorio, de la educación como elemento esencial de un proyecto global y colectivo de ciudad sostenible y democrática.
¿A qué se dedica una persona tan implicada en los asuntos públicos, los asuntos de todos, una vez que deja la política? Seguro que sigues manteniendo una intensa actividad en la universidad, en el trabajo con colectivos sociales,…
La política no se deja nunca, sólo se dejan los puestos políticos. Una persona “apolítica” no es un ser inocente sino un ser inútil. Personalmente creo en el “deber de devolución” a la sociedad. Esta sociedad nos ha dado mucho a mi y a mi familia y en esta etapa de mi vida estoy tratando de devolver una parte de aquello que me han dado, colaborando en aquellas áreas en las que creo que puedo aportar algo.
Una última pregunta sobre la normalización política y democrática de nuestro País Vasco. ¿Qué papel que debe jugar la sociedad en la construcción de un auténtico proceso de paz y reconciliación?
La paz es el fin previo y condicionante de todos los demás fines políticos en una sociedad. El principal proyecto felicitante es alcanzar una convivencia amable, respetuosa y solidaria. Trabajar por la paz es trabajar constantemente por la justicia, la equidad, los derechos humanos, la igualdad, o lo que es lo mismo, por la expansión de las libertades reales (Amartya Sen), y esto es un derecho y un deber de todos desde la responsabilidad de cada uno.